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Entrevista con José Armando Tellado

Por Aitor y Xabier Errasti Martínez de Antoñana

Se cumplen ahora diez años de la primera entrega de esta serie de encuentros paulinos. Los iniciamos con Enrique Tellado Nogueira, entonces CEO de EVO Banco, que amablemente nos recibió en sus oficinas centrales de la madrileña calle Serrano, donde nos habló de sus experiencias y emociones.
Los Tellado son dos hermanos paulinos, como nosotros, con los que compartimos valores y educación. Coincidiendo con este décimo aniversario, Enrique nos ha puesto en contacto con su hermano José Armando.
José Armando Tellado Nogueira es Director General del Grupo Central Lechera Asturiana, y también CEO de Corporación Alimentaria Peñasanta, que es la compañía industrial del Grupo. Es además influencer en LinkedIn, donde tiene casi noventa mil seguidores y sus publicaciones han sido leídas por millones de personas en todo el mundo.
Con idéntica amabilidad y disposición que su hermano, José Armando accede encantado a concertar este encuentro, y desde el primer contacto percibimos que se interesa sinceramente. Superadas las dificultades de agenda, conseguimos cuadrarla un día en el que los tres estamos en Madrid, ya que José Armando vive en Oviedo.
Alto, con aspecto espigado y semblante sonriente y amable, José Armando empieza compartiendo con nosotros cómo, en su vida personal y también en su carrera profesional, cada encuentro con un paulino le proporciona siempre una alegría y un acercamiento natural e instantáneo. Y eso se palpa. Comenzamos hablando de su hermano Enrique y de otros paulinos con los que tenemos relaciones en común, con un especial reconocimiento a su amigo Luis Castilla, CEO de Acciona Infraestructuras, recordando con estremecimiento cómo falleció al borde de la jubilación, por una enfermedad fulminante.

Repasamos la lista de encuentros paulinos y va evocando a personajes vinculados al Colegio Mayor, recuerda de manera especial a los integrantes del Grupo Tácito, que en la década de los 70 apostaron por la vía democrática y significaron tanto para la transición española. Conoció en el colegio a varios de ellos, y nos habla con verdadera reverencia de su nivel de educación, cultura y visión estratégica. Comentamos cómo, entre las últimas generaciones de paulinos, ese perfil de servidor público es menos común, y no le extraña, no porque hoy no exista vocación de servicio, sino por todo lo que rodea al mundo de lo público, la tremenda exposición, el cuestionamiento y el coste familiar asociado. Recalca que vocación de servicio sigue habiendo, pero se canaliza más hacia el sector privado, y es que, siendo un alto directivo o un empresario, en general puedes tener vida privada, algo que en la política es impensable.
Este tema nos da pie para plantear la primera cuestión.

La notoriedad que has conseguido con tu presencia y actividad en LinkedIn, donde tienes miles de seguidores ¿te ha supuesto algún problema para tu intimidad y vida familiar?

Diría que no. El único inconveniente que he encontrado, como anécdota, es que el día de mi cumpleaños es difícil gestionar los agradecimientos. En el día a día intento leer los mensajes que me llegan y derivar a mi empresa todo lo que pueda estar relacionado.
Un verdadero contratiempo es tener que decir no a interesantes oportunidades que surgen en la red, como charlas, entrevistas, participaciones, pero me resulta imposible atender todas las peticiones. Nunca pensé que escribir en LinkedIn y facilitar la conexión con tanta gente pudiera generar tanta interacción.

¿Cómo empezaste a escribir en LinkedIn? ¿Decidiste un día publicar algo concreto con un propósito determinado o se dio más por casualidad?

Diría que siendo fiel a lo que soy. Al principio escribía acerca de temas que se me ocurrían, habitualmente relacionados con otro de mis perfiles, el de presidente de KNOWCOSTERS, fundación que promueve una filosofía de consumo consciente, para lo que no solo hay que tener en cuenta el precio.
El primer día que decidí escribir en LinkedIn acerca de este tema, vi que me leyeron 2.000 personas. Me hizo ilusión, pero lo que me gustó fue que 2.000 personas habían conocido esa visión. No me preocupaba ni el algoritmo ni los seguidores. Me pareció una gran oportunidad y empecé a hablar de temas que me interesan y preocupan.
Inicialmente solo publicaba mis reflexiones, más adelante incorporé artículos, fotografías o referencias. Con el tiempo me di cuenta de que a los seguidores les gusta que introduzca algún contenido, al que yo añado algún comentario que invite a la reflexión, sin tomar posición. En ese proceso, como en todos, vas aprendiendo, analizando qué es lo que resulta más interesante. Trato de evitar hablar de temas políticos y no polarizar.
Durante el COVID empecé a tener más seguidores, y ahora, según algunos rankings, estoy entre los 5 primeros CEOs de España y en el top 10 del sector agroalimentario mundial con más impacto. He llegado a más de 20 millones de lectores en 365 días, con contenido solo en español. Da mucha notoriedad y eso, evidentemente, tiene su repercusión en la empresa. No medimos el impacto de esa repercusión, aunque sí constatamos que a raíz de algunas publicaciones nos han contactado otras empresas interesadas en nuestros productos y se ha entablado una colaboración.
Otros temas sobre los que intento abrir debate generando contenido y provocando la reflexión de los lectores son el campo, la despoblación, la vida en los pueblos, y los incendios de sexta generación, que, sin prevención, son inextinguibles. Trato de explicar que el campo, además de un lugar bonito donde pasar un fin de semana, es donde vive la gente que nos da de comer. Si en pandemia ellos no hubieran ido a trabajar, ni todos los implicados en la cadena alimentaria, no habríamos tenido las neveras llenas, y de ello depende la supervivencia. La sociedad tiende a denostar el agro y los trabajos relacionados y yo intento cambiar esa percepción, dando visibilidad a esta realidad.

Tus publicaciones suelen estar muy relacionadas con la actualidad, compartes la noticia y tratas de generar debate. Nos cuesta trabajo entender cómo te organizas para trabajar, leer, escribir, responder, suena a maratón diario. 

Me gusta muchísimo leer, creo que tengo ocho suscripciones a diferentes periódicos. Evidentemente es imposible leerlo todo y de todos, pero como mínimo dedico hora y media diaria a esta lectura. Me levanto a las 5h y leo hasta las 6h, salgo a correr, y de 7 y media a 8 vuelvo a leer. Por la noche suelo dedicar un rato más. Mi método consiste en que las cosas que me interesan en la lectura de la mañana las descargo en pdf para su lectura posterior, y así no perder nada por falta de tiempo.
Aprovecho el tiempo de correr para pensar en las noticias que he seleccionado y decido sobre qué voy a escribir ese día y qué voy a decir.

Como presidente de KNOWCOSTERS, recientemente has comentado la noticia de que los salarios reales en España han crecido un 2% en los últimos 40 años. Comparativamente, si lo ponemos en contexto con otros países, vemos la magnitud del problema. En términos absolutos nos sorprendió este dato, ya que la percepción es que en ese tiempo se ha perdido poder adquisitivo y, entrando más en detalle, se comprueba que desde 2008 efectivamente estamos en valores negativos.

La deriva de este país hacia salarios bajos, baja productividad y una clase media cada vez más precaria, llevó a un amigo mío a crear el concepto KNOWCOSTERS: frente al low cost, el knowcost. Una llamada a ser consciente de lo que hay detrás de los precios, a valorar la cadena de producción. Es lo que en otros entornos se ha denominado consumo informado o consumo consciente.
Muchas personas no son conscientes de que, al comprar únicamente por precio, se están generando unas externalidades perversas, que más pronto que tarde le van a impactar directamente. Siempre hay que ser muy consciente de los costes reales; cuando nos preguntamos por qué se pagan salarios tan bajos, debemos pensar que, comprando por precio, en muchos casos, estás exportando empleo a economías con un nivel de vida diferente, a China, por ejemplo, a salarios de allí. Esto provoca un arbitraje, trasladando parte de nuestra industria allí e importando parte de sus salarios aquí. Esta es una de las razones de que en los últimos 10 años nuestra economía haya perdido 10 puntos de actividad industrial, quedándonos con más economía de servicios. Como los salarios en el sector servicios son mucho más bajos que los del sector industrial, y es menos productivo, somos un país con salarios cada vez más bajos y menos productivo. Es la relación causa-efecto.
Hay que pensar bien la sociedad que queremos dejar a nuestros hijos. Se suele criticar la desigualdad, pero para mí es todavía más peligrosa la pobreza. Ojalá hubiera en nuestro país más personas como Juan Roig o Amancio Ortega. Han cambiado La Coruña o Valencia. Su legado es increíble. España debería estar orgullosa de los empresarios que han cambiado el país.

En tus declaraciones y publicaciones siempre haces una defensa a ultranza del mundo rural, rechazando el concepto de España vaciada. También afirmas que en otros sectores se acepta que las compañías busquen beneficio, mientras que en el agrícola y ganadero se critica, no se acepta.

El campo es la España que te da de comer, y es clave tener el control de los alimentos. Durante el COVID vimos la dependencia que puede haber de productos extranjeros, como las mascarillas y vacunas, y el increíble aumento de precios que se puede dar. No nos puede pasar lo mismo con los alimentos, tenemos que tomar conciencia de ello y, lamentablemente, siendo uno de los temas verdaderamente fundamentales no está en el debate social.
Durante la pandemia se aplaudía a los sanitarios, pero junto con ellos, los agentes fundamentales para la supervivencia eran también todas las personas que forman parte de la cadena de suministro alimentario. Es un sector clave.
Y no hay que olvidar que se consiguió con cero inflación. Se habrían podido subir los precios, el consumo de alimentos se disparó, y únicamente se limitaron las promociones, porque la gente compraba de forma irracional y no éramos capaces de satisfacer la demanda. La cadena de valor mostró un compromiso y responsabilidad impresionantes, algo que creo no se ha valorado suficientemente.
En cuanto al término España vaciada, lo considero peyorativo y tóxico. Parece que no vale para nada y que por eso la gente se va de esas zonas, pero es la España que nos da de comer.
En un país en el que se da tanta importancia a la gastronomía, hay que pensar en las personas que trabajan para obtener el producto. No podemos ser cortoplacistas, nuestras decisiones de consumo tienen sus consecuencias. Sorprende que hoy en España sean líderes del comercio textil online dos empresas de fast fashion ubicadas en países con condiciones laborales muy discutibles, que, desde luego, no querríamos aquí para nuestros hijos. ¿Por qué compramos esos productos? Es muy difícil ser consecuente.

¿Tienes la sensación de que tu mensaje va contra corriente o todo lo contrario? Porque parece que cada vez hay más personas que se fijan en la procedencia de los productos que adquieren y que son afines al consumo consciente, con nuevas iniciativas que surgen como ropa de segunda mano, juguetes y libros compartidos, no tirar alimentos o dar una segunda oportunidad a muchos productos.

Recurro a un ejemplo personal, a mí me gusta correr y me gustan las zapatillas. Pero me obligo a no comprar nuevas hasta que no he gastado las anteriores. Siempre les digo a mis hijas que debemos tener cuidado con el detalle en lo pequeño, para poder ser exigentes en lo grande. Si no cuidamos las pequeñas cosas, ¿por qué nos vamos a esforzar en lo grande? Hay una frase que dice “disfrutar de todos los placeres es insensato, pero renunciar a todos ellos es insensible”. No hay por qué renunciar a todo, se trata de buscar cierto equilibrio.

De lo contrario, la satisfacción acaba dependiendo de momentos puntuales o de actitudes insostenibles. Pensemos en todas esas personas que son felices únicamente en vacaciones o solo cuando consumen más y más. Con esta actitud la insatisfacción está garantizada.
Todos estos hábitos de consumo tienen un impacto directo en el panorama de las ciudades. Salvo los locales comerciales de las calles principales, el resto tiene un problema importante de ocupación. Los comercios dan vida a una ciudad, y de noche sus luces iluminan parte de las calles aportando seguridad.
El horizonte del comercio futuro pasa por robotizar cada proceso y realizar el reparto mediante drones, hasta las propias máquinas las fabricarán otras máquinas. Cuando todo esté automatizado y quien obtenga provecho de ello sean los dueños de las máquinas, ¿qué hacemos los demás? El futuro del empleo y de la configuración de las ciudades es inquietante, y a mi juicio siembra dudas sobre la cohesión social futura.

Sin duda, todo avance tiene su riesgo, es la cara y la cruz de la evolución. Pero también podemos pensar que se trata de una preocupación que acompaña a cada cambio, a cada avance; en la Inglaterra de principios del siglo XIX, los luditas ya rompían las máquinas por miedo a que les quitaran el trabajo.
Y sin embargo, aunque lamentablemente en nuestro país no, muchas economías avanzadas tienen pleno empleo gracias a nuevos puestos de trabajo para cubrir necesidades que hace años ni se conocían.

Es cierto que a veces se consigue el pleno empleo, pero tenemos que pensar en la calidad del empleo, y con frecuencia es tremendamente precario. También hay que valorar las consecuencias; nosotros, y como nosotros cualquier empresa, podríamos reducir el personal a la mitad, y si todas las empresas lo hicieran a la vez la crisis sería tremenda. Mi vehículo va solo, pongo la mano cada veinte segundos, pero la tecnología actual ya permite no tener que ponerla en absoluto. Hay muchísimos empleos en peligro.
Y pensemos en casos reales que ya se han dado. ¿Dónde han acabado los antiguos empleados de la minería e industria naval asturianas? pensionados por el Estado, porque todos esos fondos llamados “de transformación” solo transformaron a empleados en pensionistas a los 40 años.

Es curioso que estas circunstancias se den al mismo tiempo que sabemos que nuestro suelo dispone de minerales y recursos naturales que podrían ser explotados, dando un impulso a esa España rural y disminuyendo nuestra dependencia del exterior. Sin embargo, se legisla para impedir su explotación. 

Yo no puedo ser positivo en este momento, aunque no pierdo la esperanza. Es posible que, desde el punto de vista material y económico, estemos en el mejor momento de la historia. Javier Gomá dice que, de todas las épocas y lugares posibles, cualquier persona elegiría esta época para vivir. Pero este razonamiento incluye un sesgo que hay que señalar. Si preguntaras a un habitante de la España rural de hace 50 años, menos desarrollada que hoy, pero donde la gente vivía con relaciones humanas más próximas y con ilusión por el futuro, quizás nos llevaríamos sorpresas. Como creyente mantengo la esperanza y doy gracias todas las mañanas y todas las noches por la vida que he vivido, por dormir bien, por sentirme bien, incluso hoy daré gracias por haber estado aquí con vosotros, pero miro con preocupación la evolución de la sociedad.
Un fenómeno curioso es que muchas personas ven mal la situación social, y se ven bien a sí mismos, aunque, profundizando un poco, los datos nos dicen que estamos en máximos de absentismo laboral, en parte derivados de problemas de salud mental, como ansiedad, incertidumbre, depresión, envidia o resentimiento.
Hace años vengo escuchando el concepto VUCA (VICA en español); Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad. Recientemente una profesora de Harvard añadía una nueva variable, la fragilidad. Mucha gente vive en una economía muy frágil, un mínimo cambio en su vida puede suponer que no puedan pagar la hipoteca o el crédito. Bauman califica a esta sociedad como líquida, sociedad de lo efímero, todo es frágil y temporal.

Esto nos recuerda a Jorge Manrique y su “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Es común la nostalgia y el miedo a lo desconocido. Por eso nos parece tan importante la labor que tú llevas a cabo en LinkedIn, alertando de los retos y amenazas que tenemos por delante, en parte relacionados con el progreso, invitando a quien te lee a realizar un análisis reflexivo y concienciando sobre nuestras responsabilidades en las decisiones que tomamos. A veces pensamos que la tecnología ha cambiado mucho, es cierto, evoluciona constantemente, pero también ha cambiado la manera de ver el mundo, las prioridades de las personas, en particular de los jóvenes, sus ambiciones y expectativas.
Nos preguntamos si esa anestesia bajo cuyos efectos parece estar nuestra sociedad, está relacionada con una falta de ambición, en concreto entre la gente más joven.

Eso se palpa, desde luego, pero no sé qué va antes. Es posible que la juventud que no ve posibilidades cambie de actitud. Hace décadas este país creció enormemente, nosotros sabíamos que si trabajábamos nos iba a ir bien, ahora existe esa duda entre la juventud. Hoy el salario de entrada en una big four es prácticamente el mismo que el que tuve yo en 1994, y el coste de la vida está muy alejado de aquel. Las personas que acceden al empleo están preparadas, con carrera universitaria, conocimiento de idiomas y, sin embargo, tienen que compartir habitación para vivir. Si esas son las condiciones de la élite, las expectativas son muy limitadas.
Esto me lleva al Ingreso Mínimo Vital. Cuando surgió el debate me pareció un error. Cómo puede ser que nos planteemos pagar por el simple hecho de existir. En aquel momento publiqué una propuesta sencilla, convertir el Ingreso Mínimo Vital en un Empleo Mínimo Vital por colaboraciones como hacer compañía a una persona mayor que está sola, hacer la compra a quien tiene dificultades de movilidad, cuidar un jardín, o vigilar la velocidad de los coches cerca de los colegios. Son cosas que conllevan una labor en proximidad, sin necesidad de desplazarse, crean valor para la comunidad, propician inclusión y dan sentido a la vida de esa persona que suele estar excluida. En definitiva, das un ingreso por algo. Esta propuesta llegó al Principado de Asturias y a la CEOE, a quienes parece que en un primer momento sonó bien. Cuando hice un desarrollo teórico incluí también a las personas que estaban cobrando la prestación contributiva por desempleo, y esto enervó de tal manera a los agentes sociales que decidí apartarme. Todavía dudo si no fue lo suficientemente interesante o si hay demasiados intereses que impiden que sea posible ese enfoque. Sigo creyendo que es mejor tener empleados que subsidiados. Considero que a estos asuntos deberíamos dedicar más tiempo y energía.

Hay muchos negocios exitosos pero denostados en estas zonas de nuestro país que lamentablemente no tienen relevo generacional. Pero la otra cara de la moneda es que pueden suponer una buena oportunidad de negocio y de vida.
Quizás en el sector lácteo ocurre el mismo fenómeno y tú ya estás pensando en alentar a los jóvenes en esta dirección.

Así es, en ciertos sectores y zonas se necesita mano de obra para seguir explotando cualquier negocio y hay posibilidades de compra o ampliaciones. El sector ganadero se ha tecnificado y robotizado mucho en los últimos años, los ganaderos son negocios cada vez más grandes y profesionales, pero necesitan mano de obra y es complicado conseguirla. De hecho, la mayoría de la mano de obra en el sector la estamos teniendo que importar del extranjero. A pesar de que los salarios están muy por encima del salario mínimo, no cabe duda de que es un trabajo duro y exigente, de siete días a la semana y muchas horas al día, muy alejado de lo que ahora buscan los jóvenes.
La España rural, en muchas ocasiones, ha sido obligada a vaciarse por falta de alternativas, de infraestructuras o de posibilidades de ocio y cultura. Creo que tenemos que tratar de promover la rentabilidad y reputación de estos trabajos. Creo de verdad que para un porcentaje muy importante de los jóvenes que se van a incorporar al mundo laboral próximamente, cualquier opción en la llamada España vaciada va a ser mucho mejor que en una ciudad, donde va a ser difícil pagar el alquiler de una habitación. En el campo van a poder ser empresarios, crecer profesional y personalmente con calidad de vida, disponer de espacios amplios y de una naturaleza que sana.

Hay países como Alemania en el que ese fenómeno de retorno a la vida natural está muy demandado, y se ha prestigiado el trabajo manual con incentivos económicos y deducciones impositivas. Se trata de reconocer la necesidad y de hacerla atractiva.

Sin duda, creo que por el bien de la sociedad y de las nuevas generaciones es fundamental hacer ver a los jóvenes las virtudes y las oportunidades que ofrecen los pueblos y estos sectores, desahogando las ciudades, apreciando la naturaleza, la libertad que ofrece y las oportunidades de emprendimiento. Para ello hay que hacer más atractiva la vida en el campo. Es curioso que cuando a la gente le satura la ciudad y la abandona desencantada para irse al campo, muchas personas quedan maravilladas, pero se vive en silencio, eso no es noticia, no son hechos a los que se les da voz. El ganadero, el agricultor, es una persona que trabaja y disfruta con su vida, es también vocacional, pero no están en Instagram o Tiktok diciéndolo.

Tus escritos denotan que piensas mucho en los demás, en la sociedad que queremos dejar a nuestros hijos y en los hijos que vamos a dejar a esta sociedad. Entre tus inquietudes, a las que dedicas importantes reflexiones, están el liderazgo, la actitud, el propósito.

Líder es la persona que está al servicio de los demás, del equipo, que inspira, colabora, apoya. No es el líder del ego, autoritario y narcisista. Las personas que me inspiran son generosas, y la generosidad es enemiga de la soberbia y de la envidia. La envidia es de gente pequeña. Cuando uno está en paz consigo mismo y disfruta de la vida, no es envidioso ni soberbio.
Es muy importante tener un propósito de vida con el que te levantes cada mañana. Intentar ser una buena persona, buen esposo, padre, directivo, compañero, amigo, desarrollar un equipo… Lo que te hace feliz es tener un propósito y en mi experiencia está vinculado a hacer más feliz a las personas que nos rodean. El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, es un libro que me transformó. También las lecturas de Mandela en la cárcel. Son situaciones límites que nos ponen en nuestro sitio y nos enriquecen. “Quien tiene un porqué para vivir, soporta casi cualquier cómo”, nos dicen.
El carácter se educa y la actitud, la manera de ser, depende de ti. Ahora es habitual escuchar ese “todavía es martes, todavía es marzo…” No se puede vivir así.
Kipchoge, el mejor corredor de maratón que ha habido en la historia, corre con una sonrisa en la cara. Es verdad que se recomienda hacer esto porque al sonreír se destensan los músculos de la cara y la eficiencia en carrera mejora. Pero qué poco cuesta sonreír y cómo cambia la vida y la de los que nos rodean. Cuando entro a la oficina y veo una sonrisa, siento que se genera algo estupendo y gratis, pura energía, conexión. Yo corro por la calle a horas en las que no hay nadie, solo policía y personal de limpieza. Saludo a todos y todos me saludan. Te cambia la existencia. Disfruto con ello.
Hay hechos que escapan a tu control, pero tu actitud ante ellos la determinas tú. Se habla hoy mucho del talento. Para mí lo primero en el talento es la actitud, lo segundo la inteligencia. Si tengo en mi equipo a personas con actitud, sé que van a ser talentosas en el trabajo. A veces trabajas con alguien a quien no ves comprometido, y sin embargo es alcalde de su pueblo, presidente de un club deportivo… En esos casos, muy probablemente el problema tenga también que ver contigo, porque no estás siendo capaz de motivarlo lo suficiente para que muestre la actitud que podría tener. Ya sabemos por Ortega que “yo soy yo y mi circunstancia”.
Es importante generar las circunstancias adecuadas. En especial para convivir con el error. Es el primer consejo que me dieron al empezar a trabajar en Unilever. “Pregunta ahora porque llegará algún día en que sentirás vergüenza y no te atreverás a hacerlo.”
Yo a día de hoy sigo sin sentir vergüenza. Seguro que algunas personas piensan que soy un idiota, pero me da exactamente igual. Prefiero preguntar siete veces hasta entenderlo a decir una tontería por insensatez, ego o soberbia.

José Armando con su promoción y el director del Colegio, Moncho Guerrero

¿Crees que tu experiencia en el San Pablo contribuyó a construirte en valores y que algunas de tus convicciones que nos estás compartiendo son lecciones que aprendiste en el Colegio? En su entrevista con nosotros, tu hermano nos decía que, durante su etapa, recordaba que había un perfil muy homogéneo de colegiales y que pensaba que los valores que han gobernado su vida ya venían fundamentalmente adquiridos desde casa. ¿Cómo interpretas tu vivencia?

Pienso que recibimos muy buena educación en casa, pero no le voy a quitar mérito al Colegio, porque fue complementario. Sí creo que el San Pablo reforzó valores y actitudes que ya me habían inculcado en casa, y al ser coincidentes sumó muchísimo. En el San Pablo yo encontré personas extraordinarias, intelectual y personalmente. Personas que, independientemente de su trayectoria profesional, siguen tremendamente comprometidas con la sociedad. Cuando llegué al Colegio mi madurez estaba en construcción. Venía de Lugo, una ciudad pequeña. El San Pablo me hizo ver que podía ser un buen estudiante, pero que había mejores que yo en muchas disciplinas, lo que fue un gran estímulo, porque me motivó a trabajar más, a esforzarme más.
Siento una gratitud inmensa hacia el director Moncho Guerrero, y aprendí mucho con mis veteranos que, durante las novatadas y en la convivencia en el Colegio, me mostraron una educación, un estilo, un comportamiento y un saber estar que me marcaron la vida.
Mi padre era exigente, pero el San Pablo fue un paso más en mi aprendizaje. Convivir a diario con compañeros de 3, 4 o 5 años más, enriquece muchísimo.  Sin duda conocí nuevas perspectivas, se me abrieron nuevos horizontes y di un salto de madurez. Por no hablar de la red de amistades que me marcaron y que todavía conservo y cultivo. Tanto con mi padrino como con otros compañeros mantengo una relación de amistad, y reconozco que fueron el ejemplo para recorrer el camino que yo quería seguir en la vida. Sin duda el Colegio Mayor de San Pablo es uno de los hitos que han marcado mi vida.

José Armando en el acto de entrega de placa de fin de carrera

Con la mayoría de los colegiales que hemos hablado nos confiesan que su paso por el Colegio fue tan enriquecedor que es algo que les gustaría ofrecer a sus hijos e hijas, como complemento a la base educativa que deben adquirir en la familia. Alguno incluso nos ha confesado que, aunque vive en Madrid, valora enviarles algún año al Colegio, para que se den ese baño de diversidad, de respeto, de compañerismo y de amistad que ofrece la convivencia en un Colegio Mayor. Tú tienes hijas, ¿podrías compartir qué añoras para ofrecerles una buena educación?

Me esfuerzo mucho en mi faceta de padre. Creo que un padre tiene tres deberes principales. El primero es dar cariño, afecto y amor. El segundo es hacerlo convivir con los valores de respeto, compromiso, responsabilidad, esfuerzo, gratitud y todos los que nos hacen mejores personas. Y el tercero es ofrecerles la mejor educación y formación. Como padres, intentamos cumplir de la mejor manera posible estos deberes y centramos nuestros esfuerzos en dedicar tiempo de calidad a esta misión, hablando, interesándonos por sus preocupaciones o inquietudes.


En cuanto a valores, les trasmito los que yo tengo y considero fundamentales y trato de mostrarles la importancia del esfuerzo para adquirir la mejor formación. Si las personas incorporan valores en su vida, en su trabajo, en sus relaciones y hasta en sus decisiones de consumo, tendremos una sociedad mejor. Solemos decir “consume como piensas”. Si piensas en una sociedad de consumo ultra fast fashion, adelante, pero asume las consecuencias, porque las hay. Pero si no es así, consume más despacio, respeta a la persona que vende. Vive como piensas, con tus valores, y piensa cómo vas a vivir.  Empieza por ti. No voy a cambiar el mundo, pero voy a cambiarme a mí mismo y a mi entorno, a mi familia y amigos.
La coherencia es un tema importante y sobre el que escribo mucho. Enfréntate a la coherencia, la tuya, las cosas que tú haces y dices. ¿Eres lo que dices? Si no, ¿por qué? Si eres consciente de la diferencia, ¿lo vas a corregir? Pues tenemos que hacerlo. El cambio empieza en cada uno de nosotros. Hay que ser autoexigente y quiero pensar que yo me esfuerzo por hacerlo, por hacer bien mi trabajo y por ser un buen padre. Cada uno tenemos un micro mundo alrededor, en el que influimos y que nos influye. Y nos influye hasta tal punto que está demostrado que, si tú recoges algo en la calle, la probabilidad de que el siguiente lo recoja aumenta, si lo tiras, también es más fácil que el siguiente lo tire.
La educación es clave, es un instrumento de integración, es una escalera social. Es muy difícil integrar en la sociedad a personas sin estudios. Me preocupa, y mucho, que este país conceda tan poco interés a la educación. Permitidme aquí lo que puede parecer una digresión, pero que no lo es, es una forma de abundar en la importancia de la educación:  creo que nuestros políticos buscan resultados a corto plazo y la educación los da en el largo plazo. Por eso nosotros tenemos que hacer más pedagogía del medio y largo plazo. Si no lo haces, antes o después tocará rectificar y corremos el riesgo de que se haga mediante una crisis brusca. Vamos camino de ese escenario, nos acercamos a una situación insostenible de quiebra social, a través de pensiones, vivienda y precarización de la gente más joven. No es sostenible desde el punto de vista de la economía del país.
Yo estudié que la clase media era quien cobraba entre el 75% y el 200% de la mediana del país. Eso nos deja en una horquilla aproximada de entre 20.000 y 50.000 euros. Y a día de hoy, la clase media española se acerca a la incapacidad de vivir dignamente, con rentas medianas cada vez más bajas. Mucha de esa gente, en Madrid o Barcelona, no se va a comprar nunca un piso. Y si lo hace, podrá hacer poco más con su dinero durante muchos años. Nadie habla de los problemas realmente importantes. Y todo esto con datos de la OCDE, que es la misma que pone a España como ejemplo de economía creciendo al 3,3%, pero sin poner el foco en que tenemos un porcentaje de paro de los más elevados, juvenil aún peor y un salario medio, mediano y moda infames que impiden la vida digna. Que no se haga nada y nadie demande que se haga algo, me deja sorprendido. Y a largo plazo lo normal es que sea peor si no hacemos nada.
Lo que quizás nos toca hacer y mucha gente ya hace, es decir a nuestros hijos que se tienen que ir de España. Y eso es muy triste.

Es cierto que curiosamente estamos muy abajo en casi todas las clasificaciones relevantes, pero ¿no crees que en parte el fenómeno que describes es una tendencia global?

Cuando yo estudiaba, Corea del Sur era un país del rango bajo, con posibilidades de crecimiento entre los llamados dragones asiáticos, pero muy por detrás de España. Irlanda era un país modesto hace unos años. Ambos países están ahora en una situación mucho mejor.
Cuando entramos en Europa nosotros también recorrimos ese camino, pero después hemos quedado atrapados en esa trampa de la clase media, estancados sin mejorar la renta per cápita. En los últimos 15 o 20 años, diría que desde la crisis económica global de 2008, ya no hay convergencia con Europa. Vamos claramente peor.
En este caso no hay diferencia entre la realidad del dato y la percepción. La gente hoy en España no percibe que viva mejor. Cosas como comprar un piso o conseguir cita para un especialista en la sanidad pública son cada vez más complicadas.

José Armando Tellado Nogueira es Director General del Grupo Central Lechera Asturiana, y también CEO de CAPSA

La labor de José Armando también es vocacional y comprometida, sin duda, hasta el punto de que, cuando llega el momento del postre, nos propone tomar tarta de queso. “Somos lácteos”, nos dice.
Volvemos al campo y a la ganadería, sectores en los que pone tanta pasión, y abordamos las recientes noticias en torno a la PAC-Política Agraria Común, de la Unión Europea. Entendemos que no son muy positivas para nuestro país, ya que el presupuesto para España podría bajar un 40% de cara a los próximos 4 años. ¿Cómo ves y cómo os afecta este tema de subvenciones y lo que parece ser una dependencia del campo español de ayudas públicas?

Acerca de este tema me gustaría explicar algo, para aclarar algunos conceptos y las circunstancias en que se dieron. España entra en la Unión Europea en el año 1986, fue un momento de cambio y transformación. Fue un proceso de negociación, en el que se llegó a pactos, transaccionando en puntos fuertes y débiles. España transaccionó la cornisa cantábrica y el sector lácteo a cambio de favorecer el Mediterráneo y las frutas, verduras y hortalizas. Eso nos ha permitido ser un gran exportador mundial en ese ámbito, pero sin embargo en el sector lácteo aprobamos poder producir solamente el 60% del consumo nacional.

Se puede interpretar que fue porque había mucho competidor en el resto de Europa, aunque yo considero que ese no fue el motivo. Creo que España buscó defender en su ecuación de valor aquello en lo que veía más proyección y oportunidad. Pero este fenómeno también tuvo unas consecuencias brutales, condicionando tremendamente el sector.
La PAC nace para garantizar que haya alimentos suficientes y a la vez se mejore la renta de los productores. En el año 2000 había más de 50.000 ganaderos, mientras que hoy hay unos 9.000. Dentro de 5 años quizás habrá 5.000, aunque producirán más. Las explotaciones ganaderas son mucho más grandes, los ganaderos más profesionales, están más tecnificados, y ganan más, son rentables y no dependen de la PAC. La PAC tuvo sentido en su momento y quizás hoy como dinamizador de la política de transformación, pero no como subvención. Las ayudas de la PAC las acaban recibiendo terratenientes o grupos de interés que tienen capacidad para gestionar las subvenciones. El problema es que Europa es una burocracia que legisla desde muy lejos. Un ejemplo son las normativas de bienestar animal de Europa, que están muy lejos del bienestar real animal en la ganadería. A veces se realiza desde el desconocimiento, requiriendo medidas que no tienen sentido, y cambiando continuamente de opinión, lo que genera incertidumbre y desconfianza.
Muchos piensan que el ganadero es un explotador, pero la realidad es que los animales cuando mejoran sus condiciones de vida son más “felices” y producen más, como los humanos. Es difícil medir la felicidad, pero sí podemos medir la productividad. Un ganadero que maltrate a sus vacas producirá un 20% menos gastando lo mismo en comida, y por ello todos los ganaderos tienen como objetivo natural cuidar a sus animales lo mejor que puedan. Y del mismo modo, como consumidor, cuanto más cuides y pagues al ganadero más invertirá él en tener las mejores instalaciones, y redundará en un mejor bienestar animal. Pero esto hay que ir al campo y verlo, porque hay quien piensa que el ganadero aún se sienta debajo de la vaca con una banqueta y un cubo y le aprieta las ubres.

Un tema de actualidad es la diferencia de regulación que Europa se autoimpone para sus productos, en comparación con la regulación que cumplen otros países terceros de los que importamos productos similares. ¿Qué opinión te merece esta circunstancia?

De esto se habla mucho y yo no sería tan radical como se está siendo. No es cierto que no haya ningún tipo de control hacia las importaciones de países de fuera de la Unión, pero sí es verdad que se deberían exigir, y ya se están exigiendo, las llamadas cláusulas espejo, que requieren que, en términos ambientales y de seguridad alimentaria, los productos importados se hayan producido en las mismas condiciones que exigimos a nuestros ganaderos y agricultores.
El problema de estas políticas económicas públicas es que la alegría va por barrios. No somos una economía integrada y por tanto cada país tiene sus prioridades, que en la práctica llevan a primar unos sectores sobre otros. Para tratar de transmitir la realidad de las diferentes industrias y sectores, cada sector tiene su patronal y la agrupación de estas, en nuestro sector es la FIAB, Federación Española de Industrias Alimentarias y Bebidas, de la cual soy vicepresidente. La FIAB tiene interlocución directa con los diferentes ministerios y con las patronales europeas, a donde tratamos de trasladar nuestro sentir e influir, en la medida de lo posible, en los reguladores. Por poner un ejemplo, en un conflicto comercial con China, ¿querrás priorizar los coches o la carne? Es una interconexión realmente compleja, nunca hay que perder de vista el coste de oportunidad, la importancia de transaccionar, sabiendo diferenciar entre las batallas que quieres ganar y aquellas otras que hay que saber perder. La clave está en saber encontrar el equilibrio.

Del valor de la elección hablas mucho en tus publicaciones. La etimología de inteligente es inter y legere, lo que determina que ser inteligente es escoger bien para uno mismo. “De saber elegir depende nuestra vida”, nos dice Gracián. También escribes sobre la importancia de la dialéctica, de la palabra para llegar a acuerdos.

Hace años leí “La moral a Nicómaco”, de Aristóteles, y me hizo reflexionar sobre esa tendencia que tenemos a considerar que todo es blanco o negro, cuando en realidad siempre hay matices. Suelo escribir acerca de la batalla de la “y” y la “o”. ¿Por qué tengo que elegir? En algunos temas importantes, la vida es elegir, sin duda, en otros es conciliar, equilibrar o saber renunciar. La polarización supone que no podemos hablar, que no aceptamos los argumentos de otro. Por ello es fundamental la dialéctica, sabernos expresar bien, con un lenguaje rico. Para eso hay que leer y escuchar. Se dice que los jóvenes leen poco y se expresan con frases cortas. Estamos perdiendo capacidad de comunicación. El lenguaje aporta riqueza y configura nuestra realidad. En esto la tecnología no ha ayudado. Hoy la gente joven prefiere escribirse, dice que hablar le genera estrés. Creo que hay más brecha intergeneracional entre mis hijas y yo, que entre yo y mi padre. Según me hago mayor pienso más como mi padre, y percibo que mis hijas pensarán menos como yo.
Los niños son niños, pero no idiotas. No saben lo que quieren, tampoco la mayoría de los adultos. Hay que hablar con ellos, ponerles en contexto y trabajar las decisiones con ellos. Han de comprender el valor del esfuerzo.
Escribí un post sobre una anécdota que me ocurrió con mi hija y que también tuvo mucho éxito: “Papá esto no es justo” me dijo un día. Y le dije “efectivamente, la vida ha sido tan extremadamente injusta contigo que vamos a poner la tele y ver lo que nos muestra el telediario: conflictos, guerras, problemas… Si hubiésemos nacido 3.000 kilómetros al sur, estaríamos como ellos. No somos más listos ni mejores, pero nacimos aquí y nuestros padres nos permitieron y animaron a estudiar. Es lo que hago contigo y tú harás con tus hijos. Y no es justo, no, pertenecemos al ínfimo porcentaje más afortunado de la población mundial en toda la historia.”
Mi hija tenía 9 años y lo entendió perfectamente. No hay que hablar a los hijos como si fueran tontos, pero hay que hacerlo para que te entiendan. No siempre los padres nos esforzamos lo suficiente con los hijos.
Soy un convencido del talento y potencial del ser humano, pero es una pena el poco empeño que ponemos en desarrollarlo. Los padres no nos esforzamos lo suficiente con los hijos. ¿Por qué decidiste ser padre? Si has querido serlo, esfuérzate, dentro de las posibilidades que cada uno tenga, y nosotros las tenemos.
Me duele cuando un padre no se esfuerza en estas cosas. Creo que el éxito de tu vida se mide por el éxito de tus hijos, la felicidad de tu familia y el crecimiento de tu equipo, en la parte que dependa de ti. Hay dos tipos de personas, las que celebramos que lleguen y las que celebramos que se vayan. Tienes que pensar en qué grupo quieres estar.

José Armando recibiendo la placa de fin de carrera

Sin duda te apasiona tu trabajo y, vinculado a él te interesa la transmisión de valores y el crecimiento en el ámbito laboral y familiar. Eres además un gran lector y elogias la lectura como base de la educación. Nos acabas de citar a Aristóteles con su Moral a Nicómaco, y a Viktor Frankl, con El hombre en busca de sentido, y seguro que nos podrás aportar otras orientaciones literarias, cinematográficas o musicales.

La lectura es clave; aquí, para los lectores del Foro, yo anotaría además El círculo, de Dave Eggers. En él se lleva al extremo la sociedad digital de la hiperconectividad, de la transparencia y de la comunicación. A través de la ficción nos invita a reflexionar y a ver el mundo de manera diferente, hasta puede provocar cambios de hábitos.
Otro libro que siempre recomiendo es Narciso y Goldmundo, de Hermann Hesse, sobre la amistad. Un clásico imperecedero.
El libro El Padrino, de Mario Puzo, y las películas sobre él. Creo que la primera parte la he visto 24 veces y la segunda 22. El Padrino es una lección de vida, de estrategia empresarial, de relaciones familiares, de amistad. La novela es impresionante, pero es que las películas, la 1 y la 2, son obras maestras.
Y si tuviera que elegir una canción, New York, New York, de Frank Sinatra, que me recuerda tanto a la maratón de Nueva York como a El Padrino, ya que el personaje de Johnny Fontane, de Mario Puzo, de alguna manera está inspirado en él.

Las reflexiones de José Armando nos proporcionan sabias y alentadoras conclusiones:
Nos invita y aconseja a los actuales colegiales a ser personas curiosas ya que ve la curiosidad como un superpoder; a vivir con perspectiva, tiene como referencia la frase que el presidente chino dijo a Henry Kissinger, “querido, déjeme 50 años para ganar perspectiva y luego le daré mi opinión”. La perspectiva es fundamental.
Nos alienta a vivir con propósitos, considera que iluminan el camino. Uno de los suyos era alcanzar un puesto de responsabilidad en el mundo empresarial, y aunque su padre trataba de ponerle los pies en el suelo, lo ha cumplido; ahora tiene la inmensa fortuna de trabajar en una marca amable y querida, de vivir en Asturias y de colaborar en la producción de leche del 83% de los ganaderos de Asturias, cuya vida y bonhomía le impactó profundamente y enriqueció su mirada.
No pide suerte, porque “eso sería influir en la justicia. Lo importante es no tener mala suerte. No tener problemas de salud ni problemas familiares graves. El resto gánatelo tú. Tener suerte es como los subsidios en muchos casos, injusto. Y no está bien ganar por incomparecencia. Hay que ganar por hacerlo mejor.”Es una persona agradecida, que no mide el éxito desde una perspectiva puramente material, él busca un equilibrio entre trabajo, familia y amistades; se es feliz a través de la actitud, nos recalca. Ahora es feliz creando momentos en familia, se siente pleno viendo bien a sus hijas y acompañando a sus padres cuando puede.
Es un hombre inspirador, paciente y perseverante. Uno de sus lemas es “la montaña más alta teme al hombre que camina despacio, si sabes a dónde vas y perseveras, acabas llegando”. Correr maratones le ha ayudado a interiorizar el valor de la constancia. Ha corrido 35, sabe lo que es el dolor y la satisfacción del deber cumplido. Esta actitud nos recuerda el pensamiento que se atribuye a Churchill y que hicimos nuestro: “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”.
Es, en definitiva, un humanista que disfruta del trabajo, de la familia y de la amistad, que sabe que la satisfacción que conlleva el trabajo pone en olvido la fatiga. Un observador muy generoso que, sin escatimar tiempo ni esfuerzos, comparte en redes sus inquietudes e invita a sus lectores a reflexionar y a cuestionar las circunstancias.
En el fondo, por lo que nos ha contado y la pasión con la que lo ha hecho, pensamos que está dispuesto a cambiar el mundo, consciente de que si cada uno cambiamos nuestro entorno y hacemos felices a las personas que nos rodean, ya lo estamos transformando.
Gracias José Armando, hermano Paulino.

José Armando, en su vuelta al Colegio Mayor como invitado a una cena coloquio